Pentecostalismo y Cesacionismo

Algunas de las críticas contra los carismáticos por parte de personas Reformadas y Evangélicas son realmente Justificadas. Sin embargo, sus propias doctrinas y políticas respecto a los dones espirituales son mucho peor que los errores y excesos de los carismáticos, y equivale a una conspiración contra el poder de Dios. La herejía del cesacionismo es más peligrosa y destructiva que la herejía de los carismáticos.

Algunos cesacionistas admiten que Dios podría todavía realizar milagros, pero según ellos Él no realiza ya más estas hazañas a través de dones espirituales o talentos otorgados a los creyentes. Luego algunos cesacionistas insisten que Dios ha dejado completamente de hacer milagros. Esta posición afirma que todas las razones para que Dios realice milagros se han cumplido y ahora son inaplicables, especialmente desde que la Biblia ha sido completada.
El cesacionismo en cualquiera de sus formas es anti-bíblico, blasfemo y demoníaco. Los cesacionistas le permiten a Dios sólo algunas razones para realizar milagros, pero la Biblia indica una serie más amplia de razones. Dios realiza milagros no sólo para autenticar a sus mensajeros y para Confirmar nuevas revelaciones, sino que hay otras razones, como su deseo de confirmar antiguas revelaciones y mostrarse a la gente, así como su compasión hacia el sufrido y oprimido en cada época. Además, Dios podría hacer milagros por razones desconocidas para nosotros. El no necesita nuestro permiso ni nuestro entendimiento.

Es tonto y deshonesto afirmar que Dios ya no hará milagros o que Dios ya no concederá habilidades milagrosas a su pueblo porque la Biblia ha sido completada. La doctrina es demoníaca porque se resiste al propósito de Dios, y porque los cesacionistas no sólo se niegan a caminar en el poder de Dios, sino que también prohíben que otros caminen en él.
Dios hace lo que quiera. La Biblia nos muestra a un Dios que a menudo quiere obrar milagros, como curar a los enfermos, y lo hace a menudo en respuesta a la oración y a través de las manos de los hombres.

Por otro lado, algunas personas piensan y se comportan como si este fuese un mundo deísta después de la muerte de los apóstoles. Un deísta es mucho peor que un Carismático no refinado. Los cristianos deben afirmar que el poder de Dios está activo en este mundo, y que él hace lo que quiera, incluyendo milagros, para la gloria de su nombre y para el bien de Sus elegidos.
La vida cristiana debe estar caracterizada por el poder espiritual. Los carismáticos a veces hacen mucho ruido sin una demostración o experiencia real de este poder, pero los cesacionistas hacen de la incredulidad su credo y de la rebelión su ortodoxia, y en nombre de Cristo ellos persiguen a los que viven de otra manera.

Autor:  Vicent Cheung/ Fuente: Doctrina y Obediencia Pg.19

Traducción: Alexander Phillips/ Para: Espíritu Reformado

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