Conocimiento de Cristo [2 Pedro 3:18]

Tenga en cuenta las excelencias del conocimiento de Cristo. El bienestar de los creyentes emana de esta fuente. Jesucristo es el objeto de la alegría del creyente. Quite el conocimiento de Cristo, y los cristianos serán los seres más tristes y melancólicos en el mundo.

Pero deje que Cristo se manifieste, y lance destellos de luz en  sus almas, y hará que besen la hoguera, canten en las llamas, y griten en la agonía de la muerte, como hombres que dividen un botín.

No podemos realizar ningún deber, disfrutar ningún consuelo, ni siquiera podemos ser salvos sin el (Juan 17: 3).

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Si la vida eterna es conocer a Cristo, entonces ser ignorantes de Cristo es condenación eterna. Cristo es la puerta que abre el cielo, y el conocimiento es la llave que nos abre a Cristo.

Es profundo; todas las otras ciencias son solo sombras; este es un océano sin límites, sin fondo; ninguna criatura tiene tiempo suficiente durante su vida para escudriñar sus profundidades; encuentras altura, longitud, profundidad y amplitud que le son asignados (Ef 3:18); sí, excede a todo conocimiento.

La eternidad misma no puede develarlo plenamente. Es como explorar una tierra recién descubierta por grados; buscas más y más en el corazón del país.

! Ah, los mejores entre nosotros todavía están en las fronteras de este vasto continente!

El estudio de Jesucristo es el objeto más noble sobre el que jamás un alma se consumió a sí misma. Los ángeles se detuvieron a mirar en este profundo abismo. Las verdades descubiertas en Cristo son los secretos que desde la eternidad yacían escondidos en el seno de Dios.

El estudio de Cristo sella una gloria celestial sobre el alma contemplativa. ¿Cuán poco sabemos de Cristo, en comparación con lo que podríamos haber conocido?  ¿Cuánto tiempo se dedica en otros estudios y empleos mundanos; pero cuán poco en la búsqueda y el estudio de Jesucristo? Por tanto: sepárense, dedíquense, y abandónense completamente; su tiempo, su fuerza a este estudio más dulce y trascendente.

Autor: John Flavel, The Fountain of Life, pp. 13-19

Traducción: Alexander Phillips para [Espíritu Reformado]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s