Un verdadero Profeta…

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El profeta en su día es totalmente aceptado por Dios y totalmente rechazado por los hombres.

Años atrás, el Dr. Gregory Mantle tenía razón cuando dijo: “Ningún hombre puede ser plenamente aceptado hasta que es totalmente rechazado.” El profeta del Señor está al tanto de estas dos experiencias. Estas son su “marca”.

El grupo, es desafiado por el profeta por ser engreídos y permanecer cómodamente aislados de un mundo que perece en su cálida pero no-probada teología , no es probable que lo elijan como “Hombre del Año” cuando se refiere a ellos como habituados de la sinagoga de Satanás!

El profeta viene a establecer aquello que es molesto. Su trabajo es poner en línea a los que están fuera de ella! Él es impopular porque se opone al popular en la moralidad y la espiritualidad.

En un día de políticos sin rostro y predicadores sin voz, no hay una necesidad nacional más urgente que clamemos a Dios por un profeta! La función del profeta, como dijo una vez Austin-Sparks, “casi siempre ha sido el de la recuperación.”

El profeta es el detective de Dios en busca de un tesoro perdido. El grado de su eficacia se determina por su medida de impopularidad. Él no conoce el compromiso.

Él no tiene etiquetas de precio.
Él es totalmente de “otro mundo”.
Él es, incuestionablemente controvertido e imperdonablemente hostil.
Él marcha a otro ritmo!
Respira el aire exclusivo de la inspiración.
Él es un “vidente” que viene a guiar al ciego.
Él vive en las alturas de Dios y viene al valle con un “así dice
El Señor. ”
Él comparte algo de la presciencia de Dios y así es consciente del
juicio inminente.
Él vive en un “aislamiento espléndido”.
Él es franco y directo, pero no reclama ningún derecho de nacimiento.
Su mensaje es “arrepientanse, reconciliense con Dios o si no …!”
Sus profecías son evadidas.
Su verdad trae tormento, pero su voz nunca es vacía.
Él es el villano de hoy y el héroe del mañana.
Él es excomulgado mientras vive y es exaltado cuando ha muerto!
Él es deshonrado con epítetos mientras respira y honrado con
epitafios cuando fallece.
Él es un Excelente maestro, para llevarnos a Cristo, pero pocos “dan la talla” en su clase.
Él no tiene amigos mientras vive y se convierte en famoso cuando muere.
Está en contra del establecimiento del ministerio; luego es establecido como un santo
a su posteridad.
Él come diariamente el pan de la aflicción mientras ministra, pero sustenta con el Pan de
vida a los que le escuchan.
Él camina delante de los hombres por días pero ha andado delante de Dios por años.
Él es un azote para la nación antes de ser azotado por la nación.
Él anuncia, pronuncia, y denuncia!
Él tiene un corazón de volcán y sus palabras son como fuego.
Él habla a los hombres acerca de Dios.
Él lleva la luz de la verdad entre los herejes, mientras que es satirizado por los hombres.
Se enfrenta a Dios antes de enfrentar a los hombres, pero es modesto.
Se esconde con Dios en el lugar secreto, pero él no tiene nada que ocultar en
en publico.
Él es naturalmente sensible pero sobrenaturalmente espiritual.
Él tiene pasión, propósito y pugnacidad.
Él es ordenado por Dios, pero desdeñado por los hombres.

Nuestra necesidad nacional en esta hora no es que el dólar recupere su fuerza, o que salvemos nuestro rostro ante el caso Watergate, o que encontremos la respuesta al problema de la ecología. Necesitamos un profeta enviado por Dios!

Me bombardean con discursos o cartas acerca de la próxima escasez en nuestra vida nacional: el pan, el combustible, la energía. […] Ellos sienten que los “siete años de abundancia” han terminado para nosotros. Los “siete años de hambre” están por delante. Pero el hambre más grande de todos en esta nación, en este momento es un HAMBRE DEL OIR LAS PALABRAS DE DIOS (Amós 8:11).

Millones se han gastado en la evangelización en los últimos veinticinco años. Cientos de mensajes del evangelio avanzan por el aire sobre la nación todos los días. Cruzadas se han celebrado; reuniones de sanidad han hecho una contribución vital. “Come-outers” han “salido” y se establecieron, también, sin el renacimiento de una nación estremecida.

Organizadores tenemos. Abundan los predicadores expertos. Organizaciones cristianas multimillonarias abundan en la nación. Pero, ¿dónde, oh donde, está el profeta? ¿Dónde están los hombres incandescentes recién salidos del lugar santo? ¿Dónde está el Moisés que clama en ayuno ante la santidad del Señor por nuestra moral mohosa, nuestra pérfida política y nuestra espiritualidad agria y enferma?

Los hombres de Dios permanecen oculto hasta el día que han de ser mostrados. Ellos vendrán. El profeta es vejado durante su ministerio, pero es vindicado por la historia.

Hay un terrible vacío en el cristianismo evangélico de hoy. La persona desaparecida en nuestras filas es el profeta. El hombre con una terrible seriedad. El hombre totalmente de “otro mundo”. El hombre rechazado por otros hombres, incluso otros hombres buenos, porque lo consideran demasiado austero, demasiado-severamente comprometido, demasiado negativo y poco sociable.

Permitanle ser tan claro como Juan el Bautista.
Permitanle por un tiempo ser una voz que clama en el desierto de la teología moderna y el
“iglesismo.” estancado
Permitanle negarse a si mismo como el apóstol Pablo.
Permitanle decir y vivir, “una cosa hago.”
Permitanle rechazar los favores eclesiásticos.
Permitanle humillarse a si mismo, no complacerse a si mismo, no auto-proyectarse, no justificarse,
no gloriarse, no auto-proclamarse.
Que no diga nada que pueda atraer la atención de los hombres a sí mismo, sino sólo aquello que moverá los hombres a Dios.
Permitanle venir a diario del salón del trono de un Dios santo, el lugar donde ha
recibido la orden del día.
Permitan que él, bajo Dios, destape los oídos de los millones que están sordos por el estruendo de las monedas ordeñadas en esta era de hipnotismo materialista.
Permitanle llorar con una voz que este siglo no ha escuchado porque él ha visto una visión que
ningún hombre de esta época ha visto. Dios envíanos este Moisés que nos llevará desde el
desierto del materialismo craso, donde las serpientes de cascabel de la lujuria nos pican y donde los
hombres ilustrados, totalmente ciegos espiritualmente, nos llevan a un siempre-cercano Armagedón.

Dios ten misericordia! Envíanos PROFETAS!

-Leonard Ravenhill-(1907-1994)

Tomado de: “Picture of a Prophet”  ravenhill.org

Traducción: Alexander Phillips / @LaverdadeAl3xD

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